La oscuridad


La oscuridad siempre estaba en su refugio, nunca vio la luz ni otras criaturas, a veces se sentía algo solo, pero un día se armó de valor y salió de su refugió oscuro. Al salir de aquel lugar sus ojos empezaron abrirse inmensamente, quedando asombrado y enamorado del bosque, de sus seres y de su luz. 

Y mientras la oscuridad caminaba por aquel bosque la luz del sol rojo penetraba en su piel haciéndole desaparecer con su sonrisa.